Descubre Cómo Cuidar la Piel Grasa de una Manera Natural

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Si eres de los que piensa que tener la piel grasa es un problema, y efectivamente, si esa grasa obstruye tus poros y desemboca en algo más complicado como es el acné, puede serlo. Pero si este es tu tipo de piel y sabes cuidarla correctamente, estás de suerte, ya que las células grasas proporcionan elasticidad a tu piel y le ayudan a resistir mejor el paso del tiempo, retrasando la aparición de las arrugas.

Por eso, en este artículo te voy a contar cuál es la mejor rutina de belleza que debes tener con tu piel para mantenerla sana y saludable, y controlar el exceso de grasa. ¡No te lo pierdas!

¿Por qué aparece la piel grasa?

La piel grasa es la que tiene un exceso de sebo o grasa natural que es segregada por los poros de la piel. Aunque la piel grasa se ha asociado en la mayoría de los casos a la época de la adolescencia, debido al desequilibrio hormonal que se produce en la pubertad, lo cierto es que hay una gran parte de la población adulta que posee este tipo de piel.

Una de las principales características de este tipo de piel es la aparición de brillos que pueden resultar antiestéticos, sobre todo en la frente, nariz, y barbilla.

La piel grasa puede aparecer por causas genéticas, por el uso incorrecto de algunos productos cosméticos, por los cambios climatológicos, como consecuencia de algunos medicamentos, por cambios hormonales o como consecuencia de padecer estrés, entre otras.

Por eso, si este es tu caso, necesitarás darle los cuidados que requiere para que también se vea estupenda y no aparezcan otros problemas como la aparición de granitos o la falta de luminosidad.

¿Cómo puedes saber si tu piel es grasa?

Los andrógenos son las hormonas que producen la grasa que la piel necesita para estar sana, pero a veces, esta producción de sebo es excesiva y hace que tu piel tenga el aspecto de grasienta y opaca, dado que no es lo suficientemente luminosa. En algunas ocasiones, este exceso de sebo puede llegar además a obstruir los poros, apareciendo granos o espinillas, y la apariencia de una piel demasiado gruesa y apagada.

Para saber si tu piel es grasa o no, simplemente puedes recurrir a este pequeño test. Coge un pañuelo de papel o tissue y presiona suavemente con el la superficie de tu cara durante unos segundos, insistiendo en la zona de la frente, pómulos y barbilla (la llamada zona T). Ahora retira el pañuelo y obsérvalo: si el pañuelo aparece translúcido como si lo hubieras impregnado con aceite, tu piel es grasa.

Los mejores cuidados para la piel grasa

Si tu piel produce un exceso de grasa de forma natural, puedes poner en práctica estos consejos para hacer que tu piel luzca fresca y sana, y puedas controlar los brillos de una forma sencilla.

1. Limpia tu piel a diario

La limpieza en este tipo de piel es básica, por eso, puedes limpiar la piel de tu rostro dos veces al día con agua tibia, ya que te ayudará a eliminar el exceso de grasa y a evitar otros problemas como la aparición de acné. Para que sea más efectivo, intenta terminar con agua fría, ya que además de ayudarte a cerrar los poros, te ayudará a equilibrar el ph de tu piel.

Lo más recomendable sería hacerlo al levantarte, para preparar tu piel para todo lo que le tiene reservada tu jornada habitual, y antes de irte a la cama, para eliminar los restos de maquillaje y las impurezas que pudieran haberse acumulado en tu piel durante todo el día. Tampoco es necesario que realices esta acción más veces al día, dado que lavar tu rostro más a menudo podría producirte sequedad, y tampoco le conviene a tu piel.

Una buena limpieza es esencial para mantener la piel sana, pero recuerda que tampoco te conviene eliminar todos los aceites que tu piel produce de una forma natural, dado que le sirven de protección frente a las agresiones externas. Elige una limpiadora que no sea demasiado agresiva con tu piel, pero que sea efectiva con tu problema. Los más recomendables en este caso serían los que contengan ácido salicílico o ácido glicólico, y evitases los que tengan en su composición aceites, ceras y jabones. Si además tu piel es muy sensible, procura elegir un limpiador que tenga poca proporción de estos ácidos en su composición, dado que de lo contrario, podría resultar demasiado abrasivo para tu piel.

Utilizar un buen limpiador que se adecúe a tu tipo de piel es el mejor comienzo para controlar el problema del exceso de producción de grasa.

2. Exfolia tu piel

Cuando exfolias tu piel grasa, lo que haces es ayudarle a eliminar las células muertas de la capa superficial de tu piel, donde pueden acumularse el exceso de grasa y las impurezas, consiguiendo así dejar la superficie de tu piel más suave. Además, tendrás tu piel más preparada para recibir el resto de tratamientos que puedas darle, como puedan ser el tónico o la crema hidratante. Normalmente, puedes exfoliar la piel de tu rostro 2 o 3 veces por semana para dejarla suave y preparada para recibir el resto de tratamientos.

Puedes optar por alguna de las exfoliantes que hay en el mercado o prepararte una exfoliante casera como las que te voy a proponer a continuación:

a. Exfoliante de avena

Para preparar esta exfoliante necesitas copos de avena sin azucarar, que debes pasar por la picadora o una batidora normal para partirlos en trocitos más pequeños. A continuación, tienes que mezclarlos con gel de áloe vera hasta obtener una pasta más o menos homogénea.

Extiende esta mezcla sobre la piel de tu rostro limpia y húmeda con un suave masaje de movimientos circulares insistiendo en las zonas más problemáticas como pueden ser la frente, la nariz y el mentón, sin olvidarte también del cuello, durante al menos dos minutos.

A continuación, retira los restos de la mezcla con abundante agua tibia y aplica después tu tónico habitual y tu crema hidratante.

b. Exfoliante de miel, bicarbonato de sodio y limón

La miel tiene propiedades antibacterianas que te ayudarán a evitar los posibles problemas que pueden aparecer con la obstrucción de los poros. El bicarbonato de sodio te ayudará a arrastrar las células muertas de la superficie de tu piel y el limón, con sus propiedades astringentes, convertirán esta exfoliante en un estupendo remedio casero para devolverle a tu piel la luminosidad que le falta.

Para preparar esta exfoliante necesitarás media cucharadita de bicarbonato de sodio, media cucharadita de zumo de limón y una cucharada de miel. Tienes que mezclar bien estos ingredientes y aplicarlos sobre la piel de tu rostro limpia y húmeda con suaves movimientos circulares. Realiza el masaje durante unos minutos y a continuación aclara con abundante agua tibia.

A continuación, después de secar tu piel a toquecitos con una toalla, puedes aplicar tu tónico habitual y tu hidratante.

3. Tonifica tu piel

Cuando tonificas tu piel grasa, implica que estarás favoreciendo la circulación de la capa más exterior de tu piel, al mismo tiempo que cierras los poros y ayudas a que tu piel esté más fresca y resplandeciente.

En este caso, te propongo dos alternativas naturales que pueden funcionar muy bien con tu tipo de piel:

a. Vinagre de manzana

Para preparar este remedio, necesitas una botellita atomizadora o pulverizadora en la que debes mezclar a partes iguales agua y vinagre de manzana. Puedes pulverizar directamente sobre tu rostro esta mezcla, evitando el contacto con los ojos, y le sentará estupendamente a tu piel grasa. Utilízalo dos veces al día, después de tu limpiadora habitual y antes de aplicarte tu crema hidratante.

b. Té verde

Ya te he hablado en más de una ocasión de las propiedades antioxidantes que tiene el té verde, pero en esta caso, además nos interesa su propiedad purificante que tendrá un comportamiento estupendo sobre la piel grasa.

Para preparar el tónico, tienes que poner una cuacharadita de té verde en una taza de agua y añade agua hirviendo. No te hace falta llenar la taza, para que quede un té un tanto fuerte. Deja reposar unos diez minutos antes de colarlo y pon el líquido resultante en una botellita atomizadora. Puedes aplicarte el tónico directamente sobre tu piel seca después de limpiarla y antes de aplicarte tu hidratante habitual.

Puedes guardar la botellita en la nevera para aplicarte el té más fresco sobre tu piel.

4. Ponte una mascarilla

Utilizar una mascarilla una o dos veces a la semana, puede ser una solución para devolverle a tu piel el brillo y la suavidad que le puede faltar. Puedes recurrir a alguna de las que te voy a poner como ejemplo ahora:

a. Mascarilla de arcilla

Para preparar esta mascarilla necesitas barro o arcilla que podrás adquirir en herbolarios o tiendas de productos naturales. Mezcla dos cucharadas de la arcilla con un poco de agua caliente y mezcla hasta obtener una pasta homogénea. Añade más agua si ves que queda demasiado espesa. Aplícala sobre la piel de tu rostro limpia y seca, evitando el contorno de ojos y los labios, y deja secar unos 5 minutos. Pasado ese tiempo, puedes retirarla con agua tibia y una esponjita si quieres o con las propias manos, sin frotar demasiado.

Puedes aplicarte esta mascarilla una o dos veces por semana y verás como puedes controlar mucho mejor los brillos que suelen aparecer en las pieles grasas.

b. Mascarilla de clara de huevo, miel y harina de garbanzo

La clara de huevo tiene propiedades astringentes, y la miel te ayudará a suavizar la piel de tu rostro, por lo que esta mascarilla te ayudará a absorber el exceso de grasa y a controlar los brillos.

Para prepararla, tienes que batir la clara de huevo junto con una cucharada de miel. Añade después una cucharadita de harina de garbanzo y remueve hasta que obtengas una pasta más o menos homogénea. Aplica esta mezcla por la piel de tu rostro limpia y seca, evitando el contorno de ojos y los labios. Deja secar unos 5 minutos antes de retirarla con abundante agua tibia.

c. Mascarilla de mango

El mango posee propiedades astringentes que pueden ayudar a la piel de tu rostro a controlar los brillos.

Para prepararla, elige un mango más o menos maduro y tritúralo hasta obtener una pasta más o menos homogénea que puedas extender por la piel de tu rostro limpia y seca.

Deja actuar la mascarilla entre 5 y 10 minutos y retira después con abundante agua fría.

5. Hidrata tu piel

Aunque tu piel sea grasa, también necesita ser hidratada a diario. El mejor momento es después de limpiar tu rostro y aplicar el tónico, gesto que deberías realizar dos veces al día, por la mañana al levantarte, y antes de irte a dormir. Ten en cuenta que al limpiar tu piel, aunque sea con un limpiador específico para tu tipo de piel, puedes acabar resecando tu piel, por lo que necesitas utilizar una hidratante ligera y libre de aceites, para no aportar más grasa a tu piel.

Hay cremas específicas para este tipo de piel que contienen alpha hidroxiácidos, que lo que hacen es, además de hidratar, ayudar a las capas superficiales de tu piel a desprenderse poco a poco de las células muertas, devolviendo así una piel más luminosa y sana.

Además, ten en cuenta que si tu piel se reseca demasiado, puede aparecer más grasa como efecto rebote, por lo que no debes olvidar hidratarla convenientemente.

6. Utiliza protección solar

Todas las pieles necesitan protegerse de los rayos nocivos del sol, incluso las grasas. Una crema con protección solar te ayudará a prevenir arrugas y manchas relacionadas con el paso del tiempo. Es conveniente utilizarla a diario, aunque no vayas a tomar el sol o sea época invernal, dado que cuando estás al aire libre o en la calle, los rayos solares pueden llegarte de forma directa o rebotada, y poco a poco van dejando huella en tu rostro.

Elige una crema de protección solar ligera y que no obstruya tus poros, preferiblemente libre de aceites y fragancia, sobre todo si tienes la piel sensible y con tendencia a tener acné. La protección solar debe ser mínimo de 25, aunque si vas a la playa o piscina, debería ser superior a 30, y deberías renovarlo cada vez que te bañes.

¿Quieres añadir algo más?

Recuerda que tienes que ser constante con esta rutina de belleza, y una vez que consigas el hábito, no te resultará tan complicado mantenerlo. Limpiar, tonificar e hidratar tu piel, sobre todo antes de irte a dormir, es el paso más importante para mantenerla sana y libre de impurezas. Aunque quizás tú quieras añadir algo más que pueda ayudar a controlar mejor los brillos de este tipo de piel. ¿Me lo quieres contar?